miércoles, 10 de julio de 2013

ABRAZANDO VÉRTEBRAS: Alberto García-Teresa.


Tantos construyendo cerrojos
y tan pocos buscando llaves..

*

PROSTITUCIÓN

Ofertas
en la sección nueva
del supermercado.

A 7'50 la pechuga.
El par de muslos a 5'80.

Todo debe arrodillarse
ante el alarido de tu tarjeta.

*

Si a ti te repugna una culebra,
a mí el resplandor de tu motocicleta

Si te asquea un nido de arañas,
a mí las grasientas máquinas de tus fábricas.

Si te desagradan las larvas de un coleóptero,
a mí el cinismo asesino de tu petróleo.

Si, finalmente, pisas un hormiguero,
no dudes de que yo haré lo propio
con la pestilente sombra de tu monedero.

*

Está harta de ser cáscara.
Está cansada de ser una galleta mojada
en un inmenso cuenco vacío.

La mujer deja caer sus brazos
que se desdoblan como dos palomas;
dos palomas que han abandonado
toda ansia de ser montaña.

Ninguneada, con el corazón
amordazado, con sus venas
trilladas por el sudor,
palpitan sin embargo en sus piernas
varices de dignidad.

Desenreda entonces sus yemas
y descubre el
arrojo del horizonte,
la valentía de las luciérnagas.

Escala así las vejaciones,
las pestañas caídas,
el nudo del espejo,
la baba de los colmillos, el
canto hipnótico de la sumisión.
Alza el alcance de sus párpados
y su cabeza comienza a ser brújula.

Abandona su piel disfrazada,
sus sentimientos pisoteados, y lanza
las manos para abrazar
el dolor hasta obtener luz
como prende la llama
en la maleza reseca.

Tan sólo deja tras de sí
una puerta abierta
por donde nace la esperanza.

Alberto García-Teresa: Abrazando vértebras, Baile del Sol, 2013.