jueves, 4 de julio de 2013

LA CHIMENEA Y OTROS RELATOS: Guillermo Moracia.


Guillermo Moracia (Logroño, 1984) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco. Es cantante de Flying Ladies, grupo punk con el que ha recorrido el país y ha publicado los discos The end of the tactel generation (2006), Split (2009) -compartido con los arnedanos Antibióticos-, Nuevo arte de vivir (2011), y Aburridos como tardes de domingo (2012). Escribe en el fanzine Fuerza Vital, así como en su propio blog, Incitatus, donde se pueden encontrar reseñas de películas innombrables, discos enfermos y conciertos de grupos que no están de moda.

Portada e ilustraciones by Carlos Tobes.

lachimeneafanzine@gmail.com


Conocí a Guillermo cuando tenía diez años. Estábamos en clase de alternativa a la religión, que por aquel entonces se denominaba estudio, por lo que el profesor, con buen criterio, nos daba tiempo libre para hacer lo que quisiéramos, siempre y cuando no diéramos mucha guerra. Apenas cursábamos la asignatura seis personas, y yo era nuevo en el colegio, por lo que no pude evitar fijarme en un par de compañeros que pasaban la hora dibujando cómics, con los que clase tras clase, terminé trabando una gran amistad. Uno era evidentemente el autor de los relatos contenidos en este fanzine, el otro es la mano detrás de las ilustraciones que lo acompañan.

Desde entonces, he visto a Guillermo esculpir, escribir guiones de cine, formar parte de grupos de música como Flying Ladies, incluyendo el ejercer de director de los videoclips Fucked for Life, Carta abierta a Ciudad Frontera y Aburridos como tardes de domingo, y escribir varios relatos, que es lo que hoy nos ocupa. Carlos ha hecho del diseño su profesión, y con bastante éxito además, como demuestran los galardones obtenidos por sus carteles, etiquetas y animaciones. No me cabe duda de que en estas páginas veremos ejemplos de su calidad como ilustrador.

Así que cuando me propusieron escribir un prólogo para esta edición del fanzine La Chimenea, tuve sensaciones encontradas. Los artistas siempre han sido ellos, y una persona de ciencias puras como yo quizás no era la mejor elección. Aunque me apetecía, no me sentía muy preparado para aceptar el encargo, al fin y al cabo no he escrito nada en mi vida, así que confieso que siento un cierto vértigo ante el hecho de que personas desconocidas acaben leyendo este texto. Me asaltan las que sospecho son las preguntas típicas del primerizo: ¿Y si leo esto dentro de un año y me parece una bazofia? ¿Será mi reflexión sobre los relatos una auténtica chorrada? ¿Toda esta historia de los amigos de la infancia no será manida y empalagosa a partes iguales?

Por suerte o por desgracia, tras un periodo de procrastinación, aquí estamos escribiendo. Pesó más el otro lado, el halago de ser invitado participar. Al fin y al cabo, soy sin duda el que menos se expone, y si a alguien le aberra cualquiera de las partes de este fanzine, siempre podremos hacer nuestra la cita de Wilde: “Lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien”.

Fijando la vista en los relatos, creo que podemos extraer algunas características más o menos comunes en ellos. Todos resultan algo inquietantes, están impregnados de una cierta turbiedadque se concreta en varios elementos, siendo quizás el más importante de ellos la violencia, no necesariamente física. Pero no esa violencia visceral, producida por un momento de furia, sino la violencia premeditada, en ocasiones obsesiva, decidida en frío, que la hace aún más pavorosa.

También el control es un tema recurrente y fuente de esa violencia. Será habitual encontrar personajes que quieren imponer su voluntad sobre otros en nombre de instituciones o concepciones mayores que ellos, como la familia o la justicia. Algunas veces, dichos personajes pertenecerán a diferentes esferas o clases sociales, hecho que condicionará el modo en que se relacionan y será especialmente perceptible cuando viertan opiniones sobre sus antagonistas.

Espero que disfruten. Honestamente, creo que lo harán.


Rodrigo Velilla