jueves, 17 de agosto de 2017

911 CARRERA por RAFAEL SANZ SIERRA



Volver a los 90
con el grunge,
con Ugly kid Joe
Cobain
Scott Weiland
Courtney Love
y salir
de la puta era del reggaeton,
porque yo en mi cabeza
solo tengo
Snatch, cerdos y diamantes,
a Cicciolina
comiendo pollas
en mitad de La Via Nazionale,
y a seis escritores fracasados
de mirada furiosa
que desde los márgenes
van a volver a hacer esta mierda
grande.

Rafael Sanz Sierra


sábado, 12 de agosto de 2017

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS por PABLO CEREZAL



Días de enredos mentales e intentar arañar migajas al reloj. Días de ojeras en que poder acomodar el cansancio de toda una vida... también su plenitud. Escribo (cuando puedo, ya digo) y bebo (cuando me lo puedo pagar) y cuento a Munay cuentos en que Caperucita no es roja porque ha aceptado el último misérrimo convenio colectivo que la obliga a ser devorada por el lobo, a diario, en la oficina, la fábrica o el restaurante del estío que cerrará sus puertas cuando marchen los turistas y la dejará a ella en la calle a la espera de un nuevo verano, qué bonito es el verano, aunque ya no tenga bicicletas...

El caso es que escribo y avanzo, lento, en una de las varias obras "literarias" en que ando enredado. Y recién finalizo un párrafo y me pregunto para qué. Porque leo a Henry Miller, en "El tiempo de los asesinos", publicado en 1946:

¿Cuál es la tendencia actual de la poesía y dónde está el eslabón entre poeta y auditorio? ¿Cuál es el mensaje? ¿Cuál es la voz que se escucha ahora, la del poeta o la del hombre de ciencia? ¿Nos preocupa la belleza, por amarga que sea, o la energía atómica? ¿Cuál es la principal emoción que inspiran actualmente nuestros grandes descubrimientos? El espanto. Poseemos el conocimiento sin la sabiduría, la comodidad sin la seguridad, la creencia sin la fe. La poesía de la vida se expresa en fórmulas matemáticas, físicas o químicas. El poeta es un paria, una anomalía. Está en camino de extinguirse. ¿A quién le importa cuán monstruoso puede hacerse a sí mismo? El monstruo está en libertad, recorriendo el mundo. Ha escapado del laboratorio y está al servicio de cualquiera que asuma el coraje de tomarlo a su servicio. El mundo se ha convertido en número. Esta es la era del cambio y el riesgo. La gran deriva ha comenzado.

Y, después de leer esto, me pregunto para qué he escrito, yo, esto otro:

Ya no hablamos más de Miller ni de Villa Seurat. Hemos paseado Père Lachaise y las catacumbas de Denfert-Rochereau. Estamos de regreso en la habitación misérrima de este hotel en que ahora, ya, tu piel decide proporcionar nutrientes al cosmos bacteriológico de la moqueta que oscurece la estancia. No quieres tomar mi mano. Así que soy yo quien toma la tuya, con la insana intención de que organice los ritmos e intensidades que más y mejor visten el crimen desorganizado de mis erecciones. Te dejas hacer mientras intento rehacer sobre tu cuerpo las líneas que ha perdido el 17 de Villa Seurat, ensanchar tu vientre con acometidas pretendidamente serenas, bruñir la esponjosidad huraña de tus labios, trazar, por fin, en el lienzo equívoco de tu rostro, itinerarios de regocijo en los que regocijar mi propio despropósito. Pero no hay manera... El tiempo todo lo cura o, al menos, acaba ignorándolo, olvidándolo, y además tú no eres tú, y la que yace junto a mí sólo habla francés y me acaba de conocer un par de horas antes, en uno de los numerosos cuchitriles que expenden alcohol para redecorar de vómito y desasosiego un Pigalle tan poco luminoso como en las luminosas memorias Miller.

Ni idea, ya digo, pero creo que seguiré escribiendo. De hecho, llevo ya un buen puñado de páginas. Luego, veremos si interesa a alguien. Don y maldición, como dijese Vicente Muñoz Álvarez, que casualmente tituló uno de sus libros, mucho antes de que yo titulara igual una de mis secciones periodísticas, "El tiempo de los asesinos", como el volumen en que Henry Miller dejó, también, escrito, con demoledora lucidez:

Poco importa que perdamos al poeta si salvamos la poesía.

Pues eso... buenas noches.


Pablo Cerezal, del blog Vislumbres del Dorado.


martes, 8 de agosto de 2017

DE HERENCIAS A HIJAS QUE NO EXISTEN por CARLA BADILLO CORONADO



Si algún día llego a tener una hija le diré: Todo lo que necesitas saber, pequeña, es el origen del mundo. Luego le entregaría un espejo para que se viese desnuda de pies a cabeza. Ese que resplandece frente a ti, es el imperio que te entrego; todo lo que en él habita te acompañará por siempre: células de dioses muertos, ideas recicladas, taras, sueños, ascos, miedos. Cuídalo, porque es lo único que te pertenece. Finalmente le abrazaría fuerte y pondría un martillo entre sus manos: la opción de romper, frente a mí, el reflejo de una verdad heredada.

Carla Badillo Coronado

sábado, 5 de agosto de 2017

1 POEMA de MARLUS LEÓN




Vuelven
uno a uno
los mapas de la memoria
deforme e inconsistente,
neuronas distópicas
que se niegan a ordenar
el caos desatado por las horas,
la vajilla rota
de la realidad...

Amanece sin certezas
se deshace el corazón
sin saber
qué extraño silencio
se llevó mi piel…


Marlus León